Podemos definir a la velocidad lectora como el número de palabras leídas
correctamente durante un minuto; pero como las palabras se pueden leer en
silencio o en voz alta, las velocidades serán totalmente distintas según el
tipo de lectura:
La lectura en silencio siempre será más rápida
que la oral ya que los procesos involucran texto-ojo-cerebro y la forma de
medirla es más compleja.
La lectura en voz alta es, en relación a la lectura silenciosa, menos rápida porque los procesos involucrados en la lectura aumentan: texto-ojo-cerebro-articulación-audición-cerebro, y para medir la velocidad de lectura se toma en cuenta el número de palabras leídas correctamente durante un minuto.
Si el alumno leyó 40 palabras durante un minuto y
en el transcurso se equivocó en 8 palabras (aumentó sílabas, las cambió, las
suprimió, …) su velocidad lectora sería el resultado de las 40 palabras menos
las 8 que leyó incorrectamente. El resultado sería 32 palabras por minuto, lo cual
sería su velocidad lectora.
Actualmente se le da mayor importancia a la velocidad en la descodificación lectora que a la comprensión, sin embargo, podemos constatar que los lectores fluidos (además de pronunciar bien, hacen las entonaciones y pausas adecuadas) tienen un mejor nivel de comprensión.
Leer lentamente no se debe a un cerebro lento.
Son los ojos los que no son bastante rápidos, en gran medida pasa por enseñar
técnicas que mejoren la velocidad lectora y eviten errores comunes como:
– Barrer, inconscientemente, el texto.
– Estancándose en fijaciones o detenciones
– Saltando de unas líneas a otras, de unas palabras a otras
– Releyendo palabras o frases anteriores
– Barrer, inconscientemente, el texto.
– Estancándose en fijaciones o detenciones
– Saltando de unas líneas a otras, de unas palabras a otras
– Releyendo palabras o frases anteriores
Suele pasar que podemos pensar que al leer más
rápidamente es también el mejor medio para comprender mejor lo que se lee:
mientras que el cerebro “espera” las palabras, deja venir otros pensamientos y
el resultado, al final es que no te acuerdas ya de lo que has leído. Por lo que
parece que si hay una relación positiva entre lectura rápida y comprensión del
texto, aunque no hemos encontrado, ningún estudio que diga: “ mayor velocidad
lectora mejor comprensión”.
A su vez, estaremos de acuerdo que, las personas
no leen a la misma velocidad, ni lo leen todo siempre a igual ritmo. Varía
según sean los intereses, necesidades y hábitos. Y es evidente que el alumno
que lee mal es aquel que carece de estrategias adecuadas y lee todo con el
mismo ritmo.
El buen lector es aquel que sabe adaptar la velocidad a sus necesidades de:
– Comprensión: dificultad del texto, conocimientos sobre el tema
– Contenido: novela, poesía, cuento, ensayo, tebeos (historieta gráfica), prensa, …
– Objetivos: aprender, entretenerse, fantasear, relajarse, ..
– Ritmo que imponga el autor relacionado directamente con el contenido o tipos de texto.
Por lo que podemos concluir que la velocidad óptima, será la que se acomode al lector y al texto en cada momento.
En esta misma línea y sin perder como referencia
que la lectura es reconocida como una habilidad fundamental y necesaria para
desenvolverse de forma efectiva en la vida cotidiana. Es imprescindible no sólo
saber leer, sino además tener la capacidad de comprender lo que se lee y la
habilidad de hacerlo de forma rápida y efectiva.
Por lo que lograr una lectura rápida es muy importante, entendida esta como una lectura global de todo el mensaje y no de palabras individuales. Una lectura centrada en captar el sentido y las ideas principales del texto.
Por lo que lograr una lectura rápida es muy importante, entendida esta como una lectura global de todo el mensaje y no de palabras individuales. Una lectura centrada en captar el sentido y las ideas principales del texto.
Si fomentamos esta forma de leer en nuestros
alumnos/as, lograremos que lean empleando procesos mentales que les permitan la
comprensión global, de esta forma obtendrán importantes beneficios.
BENEFICIOS DE LA LECTURA RÁPIDA
• Mejorar su habilidad de pensamiento, la capacidad de entender globalidades, relaciones y fluidez.
• Incremento en el desarrollo del lenguaje.
• Potenciación del proceso de aprendizaje. Esta habilidad favorecerá la capacidad de construir aprendizajes.
• Reducción del tiempo dedicado al estudio y a cualquier tarea que requiera lectura de textos, con un aumento de la comprensión.
¿CÓMO FOMENTAMOS LA VELOCIDAD LECTORA?,
ALGUNAS ORIENTACIONES PRÁCTICAS
1 La clave está en hacer que los alumnos/as lean con los ojos, en lugar de pronunciando. El cerebro reconoce la palabra sin necesidad de pronunciarla. Si pronunciamos aunque sea en silencio palabra por palabra, gastamos tiempo en ese proceso que no es necesario.
2 En un principio podemos emplear un marcador como un lápiz o el dedo, el cual pasaremos por la línea, siempre por delante de la palabra en la que estamos. Esto sirve de guía a nuestra vista y hace que se fije en la siguiente palabra. Con ello esta palabra llega a nuestro cerebro antes de que nos demos cuenta.
3 Enseñar a los alumnos/as a mirar toda la frase a la vez. Como ejercicio puedes ponerles una frase indicarles que fijen la vista en el centro de la misma y que nos digan lo que está escrito. Más adelante podemos hacer lo mismo con varias frases e incluso textos.
1 La clave está en hacer que los alumnos/as lean con los ojos, en lugar de pronunciando. El cerebro reconoce la palabra sin necesidad de pronunciarla. Si pronunciamos aunque sea en silencio palabra por palabra, gastamos tiempo en ese proceso que no es necesario.
2 En un principio podemos emplear un marcador como un lápiz o el dedo, el cual pasaremos por la línea, siempre por delante de la palabra en la que estamos. Esto sirve de guía a nuestra vista y hace que se fije en la siguiente palabra. Con ello esta palabra llega a nuestro cerebro antes de que nos demos cuenta.
3 Enseñar a los alumnos/as a mirar toda la frase a la vez. Como ejercicio puedes ponerles una frase indicarles que fijen la vista en el centro de la misma y que nos digan lo que está escrito. Más adelante podemos hacer lo mismo con varias frases e incluso textos.
Aquí tenemos algunos ejemplos de ejercicios
claros para abordar la velocidad lectora
4 Entrena con ellos para que localicen la palabra
clave. Muéstrales un texto, empieza por textos cortos y luego hazlo con otros
más extensos, pídeles que encuentren una palabra determinada lo más rápido
posible. De esta forma entrenarán a pasar la vista por todas las palabras hasta
dar con la palabra clave.
5 Cambia el orden de las letras, pero deja la primera y la última igual, la palabra se reconoce perfectamente. De este modo los alumnos/as se dan cuenta de que no es necesario segmentar en fragmentos para que nuestro cerebro procese la información.
5 Cambia el orden de las letras, pero deja la primera y la última igual, la palabra se reconoce perfectamente. De este modo los alumnos/as se dan cuenta de que no es necesario segmentar en fragmentos para que nuestro cerebro procese la información.




